Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles. - Bertolt Brecht
Escucho el silencio, y las heridas del aire me dicen que todo se puede lograr…
Escucho el silencio, y las heridas del viento susurran al oído que todo se puede caminar…”
(La fragua del tiempo – Dani Macaco)
A pesar de todos estos años nada puede conseguir que me olvide de ti.
Y aquí, en este espacio, en este tiempo, con el silencio de la ausencia, me adentro en el vacío que deja la distancia, en esa oscuridad de ceguera buscada; cuando mis párpados se desvanecen... A pesar de todo eso, a tientas, soy capaz de dibujarte.
Porque vives en mí. Porque te llevo dentro; porque corres por mis venas. Porque me has visto crecer. Porque me has alimentado. Porque me has dado amor y cobijo.
Eres mi creador, mi maestro. Sigo escuchando tu voz y tu risa. A veces hasta sale de mí tu impaciencia, tu prisa.
Todavía recuerdo aquellos duros momentos en los que te necesité y te tuve a mi lado. También, los que me necesitaste y tuve el privilegio de poder estar contigo. Todos ellos están en mí.
Recuerdo los últimos días, a los pies de la cama, con qué ternura me contabas tus visiones, aquellos recuerdos enredados que me costaban tanto entender; mientras tenías cogida mi mano.
Ahora... lo entiendo todo.
No me entristece tu ausencia porque me enseñaste a tener capacidad para recordarte y sentirte como si estuvieras a mi lado; para sentir tu presencia. Y me alegra la existencia saber que soy y estoy aquí por ti.
Gracias Encarna por este video tan lleno de recuerdos
Canción: el tiempo, el implacable, el que pasó
Pablo Milanés
SIEMPRE ESTAN CONMIGO
Hoy he abierto su cajón, necesitaba utilizar una caja para las pastillas, y qué mejor que la de él. Al abrirlo se ha abierto un mundo, su mundo. He empezado a remover, he visto su álbum de fotos. Pocas porque no era muy ordenado en eso, pero concretas, concisas, las nuestras; de su gente. He tocado sus gafas y he leído su libro; el libro del último día que nos cedió la presencia de su cuerpo inerte. Donde la gente que lo conoció dejó su huella. En el que quedó reflejado todo el cariño que dio. Me han empezado a brotar sentimientos, mis lágrimas no han podido contenerse y me siento bien por ello. Cada día está conmigo, con cualquier cosa que hago me viene su recuerdo. Pero hoy, este rato ha sido plenamente suyo, bueno y de mi madre. Entre todas sus cosas, un neceser de ganchillo amarillo donde ella guardaba sus pastillas y entre ellas un palito de regaliz. Cuantos recuerdos... recuerdos que me mantienen, que me hacen sentir y me gusta compartir.
(Julio de 2004)
Reflexión:
Hoy pensaba en mis ausencias y me he hecho una pregunta: ¿Están ausentes de mí? la respuesta está muy clara. No se muere mientras no se caiga en el olvido. ¿Qué es la muerte sino el desencuentro del cuerpo con su alma? Y esas almas despojadas de sus cuerpos siguen conmigo, permanecen en mi memoria, en mi recuerdo. Ellos se ocupan de que así sea. La tristeza de no verlos, se compensa con sentirlos.